«El lifting no cambia la cara, la devuelve a su lugar»: por qué cada vez más personas apuestan por corregir el envejecimiento estructural

El doctor Juan Carlos Hijano Mir, especialista en cirugía plástica facial, explica por qué el lifting sigue siendo el tratamiento de referencia para famosos y anónimos cuando la causa del envejecimiento no son las arrugas sino la caída de los tejidos

Durante años, el envejecimiento facial se ha asociado principalmente a la aparición de arrugas. Sin embargo, los especialistas insisten en que el paso del tiempo provoca cambios mucho más profundos. La pérdida de soporte de los tejidos, el descenso de los volúmenes faciales y la alteración del óvalo del rostro son algunos de los principales responsables de que una persona parezca más envejecida.

En este contexto, el lifting facial continúa siendo una de las intervenciones más eficaces para corregir el envejecimiento estructural y recuperar la armonía facial sin modificar los rasgos.

«Existe la creencia de que envejecemos porque aparecen arrugas, pero en realidad gran parte del envejecimiento facial se debe a que los tejidos descienden y pierden su posición natural», explica el doctor Juan Carlos Hijano Mir, especialista en cirugía plástica facial.

Para el profesional, comprender esta diferencia es fundamental para elegir el tratamiento adecuado. «Las arrugas son solo una parte del problema. Cuando existe una caída real de los tejidos, el objetivo no es rellenar ni tensar la piel, sino reposicionar las estructuras que han cambiado con el paso del tiempo».

Añadir volumen no es siempre la respuesta
Uno de los errores más frecuentes es intentar corregir la flacidez facial exclusivamente mediante tratamientos de relleno.

«Muchos pacientes llegan a consulta después de años realizando procedimientos que aportan volumen, pero que no solucionan la causa principal de su envejecimiento», señala el doctor Hijano.

Según explica, el envejecimiento facial es un proceso complejo que afecta a la piel, la grasa, los músculos y los ligamentos que sostienen el rostro.

«Si los tejidos han descendido, añadir más volumen no siempre es la respuesta. De hecho, en algunos casos puede contribuir a que el rostro pierda naturalidad».

Por ello, insiste en la importancia de realizar un diagnóstico individualizado antes de decidir cualquier tratamiento.

El auge de los resultados naturales
La cirugía facial ha evolucionado de forma notable en los últimos años. Lejos de las imágenes asociadas a rostros excesivamente tensos o artificiales de las celebridades de antes, las técnicas actuales buscan resultados mucho más discretos y armónicos. «El mayor éxito de un lifting es que nadie note que hay operación», afirma el doctor.

«El objetivo no es cambiar una cara ni transformarla. Lo que se busca es recuperar las proporciones y la posición que los tejidos tenían años atrás».

De hecho, una de las frases que más repite en consulta resume esta filosofía: «El lifting no cambia la cara, la devuelve a su lugar».

Este enfoque responde también a una nueva demanda por parte de los pacientes, cada vez más interesados en mantener una imagen fresca y descansada sin alterar su identidad. «La tendencia actual es clara: las personas quieren verse mejor, no diferentes», añade.

Pacientes más informados, pero también más confundidos
La enorme cantidad de información disponible en redes sociales y medios digitales ha hecho que los pacientes lleguen a consulta con mayor conocimiento sobre las distintas opciones de rejuvenecimiento facial.

Sin embargo, esta abundancia de información también genera confusión. «Es frecuente que el paciente conozca nombres de tratamientos, pero no tenga claro cuál es el más adecuado para su caso», explica el doctor Hijano.

Según señala, muchos procedimientos se presentan como alternativas universales cuando en realidad cada técnica tiene indicaciones muy concretas.

«El problema no es la existencia de múltiples tratamientos. El problema aparece cuando se intenta utilizar una técnica para solucionar algo para lo que no está diseñada».

La experiencia quirúrgica marca la diferencia
Los especialistas coinciden en que el éxito de una cirugía facial depende, en gran medida, de una correcta planificación y de la experiencia del cirujano.

«Cada rostro envejece de una manera diferente. Por eso no existen tratamientos estándar ni soluciones idénticas para todos los pacientes», afirma.

Para el doctor Juan Carlos Hijano Mir, por tanto, la clave está en comprender la anatomía facial y respetar las características individuales de cada persona: «Un buen resultado es aquel que permite rejuvenecer sin perder naturalidad. Que la persona se reconozca en el espejo y simplemente se vea mejor».

Una filosofía que explica por qué el lifting facial continúa siendo, décadas después de su aparición, una de las herramientas más eficaces para abordar el envejecimiento facial cuando el problema está en la estructura y no únicamente en la superficie de la piel.

Valora este artículo. Gracias!